viernes, 6 de febrero de 2015

La espada Ulfberht

El secreto del acero


Una imitación de el estilo "Ulfberht".

La espada Ulfberth, una vieja leyenda cuenta que un herrero Nordico llamado "Ulfberht" creó la primera de las mas puras espadas de acero.

La Ulfberht esta casi olvidada en estos tiempos modernos, fue un tipo de espada muy valiosa para los Vikingos, tanto que excedia por mucho en calidad a cualquier arma Europea en esos dias. Las espadas Ulfberht estaban cientos de años adelantadas a su tiempo, y eran portadas solo por la elite de los guerreros Vikingos.

Que hacia a este tipo de espadas tan avanzadas? Simple, mientras que la alta mayoria de espadas vikingas que se encontraron fueron montadas y compuestas con un pobre rezago de acero de bajo carbono, estas hojas especiales se hacian con un metal de una fuerza comparable al acero moderno de hoy en día.

Planea alto con "cornezuelo"

El pan podia hacerte volar alto! o matarte...

 

El verano era particularmente una estación dificil para los campesinos, mas cuando estaban escasos de granos y las nuevas plantaciones no estaban listas para ser cocechadas, entonces se veían obligados a usar el viejo y pasado centeno para hacer pan. Desafortunadamente, los graneros donde alamacenaban el centeno estaba frecuentemente infectado con "cornezuelo", un hongo con capacidades parecidas al LSD que causaban alucinaciones, cangrena y en casos extremos la muerte.

jueves, 5 de febrero de 2015

Bragi, hijo de Odin

Deidades.

Bragi el dios de la poesía y la musica. 

 



Es el hijo de Odín y Frigga y se lo conoce por su sabiduria. Fueron esculpidas Runas en su lengua y dice que inspira poeticamente a los humanos dejandolos beber del aguamiel de la poesía. La esposa de Braggi es Idunna, la diosa de la eterna juventud. Comunmente los juramentos son realizados sobre la copa de Bragi (Bragarfull) y esta copa también es levantada en honor a los reyes muertos. Obviamente aquellos que se convertirán en "Reyes" beben de la copa de Bragi.

lunes, 2 de febrero de 2015

De niñas Nordicas y yelmos alados.

 Valkyrias, angeles de la muerte.

 Esta vez trataremos las distintas representaciones de la Valkiria en el arte moderno, y he aquí.


Brunhilda.

Representaciones.


En el arte moderno, las valquirias a veces son representadas como hermosas doncellas escuderas sobre caballos alados, armadas con yelmos y lanzas. Sin embargo, el término "caballo de valquiria" era uno de los kenningar (un tipo de perífrasis escandinava) para lobo. Por ejemplo, la Piedra de Rök (Rökstenen de Rök, Östergötland) habla de "...donde el caballo de Gunnar ve carroña en el campo de batalla, donde yacen doce reyes" ("...hwar hæstʀ sē Gunnaʀ etu vēttvąngi á, kunungaʀ twæiʀ tigiʀ swāð á liggja.") Aquí GunnaR (o Gunnr) se presume que es una valquiria. En otras palabras, es probable que las valquirias no cabalgaran caballos alados, contrariamente al estereotipo, sino que sus monturas fueran manadas de lobos espantosos y beligerantes que buscaban los cuerpos de los guerreros muertos.

Mientras que los lobos eran sus monturas, las valquirias parecen ser similares a los cuervos, volando sobre el campo de batalla y "eligiendo" cuerpos.7 De esta forma, las manadas de lobos y bandadas de cuervos que hurgaban entre los resultados de la batalla podrían estar sirviendo a un propósito mayor.

De acuerdo al trabajo de gran influencia de Thomas Bulfinch, Bulfinch's Mythology (1855), la armadura de las valquirias "despide una extraña luz, que destella sobre los cielos septentrionales, creando lo que los hombres llaman 'Aurora Borealis', o 'Luces del norte'."8 Sin embargo, no hay nada en otras fuentes que respalde esta afirmación,9 excepto por la llegada de las valquirias en la Helgakviða Hundingsbana I:

Þá brá ljóma
af Logafjöllum,
en af þeim ljómum
leiftrir kómu,

hávar und hjalmum
á Himinvanga,
brynjur váru þeira
blóði stokknar,
en af geirum
geislar stóðu.



Luego destelló luz
desde Logafjoll,
Y de la luz
los relámpagos brincaban;

Altas bajo yelmos
en los campos del cielo;
Todas sus cotas
Estaban rojas de sangre,
Y de sus lanzas
volaron las chispas.



Luego brilló un rayo
desde Logafiöll,
y de él
salieron relámpagos;
luego aparecieron,
en el campo del aire,
un grupo armado
de Valkyriur:
sus cotas estaban
rociadas con sangre,
y de sus lanzas
relucieron rayos de luz.





La cabalgata de las Valkyrias.

Valquirias destacadas.


La valquiria Brunhilda va a visitar a Sigmund. Ilustración de Arthur Rackham para la ópera Die Walküre de Richard Wagner.

Varias valquirias son mencionadas individualmente en numerosas formas de la literatura germánica.
Valquirias principales

Muchas valquirias aparecen como personajes principales o importantes en algunos mitos existentes.

Brynhildr aparece en la Saga Volsunga. Su nombre significa "cota de batalla".
Hilda aparece en la leyenda de Hjaðningavíg, la cual ha sobrevivido a través de numerosas fuentes. Su nombre significa "batalla".
Sigrdrífa aparece en la Sigrdrífumál. Su nombre significa "la que trae victoria".
Sigrún aparece en el Helgakviða Hundingsbana I y Helgakviða Hundingsbana II. Su nombre significa "conocedora de los misterios (o hechizos) de la victoria".
Sváva aparece en el Helgakviða Hjörvarðssonar. Su nombre significa "sueva".
Ölrún, Svanhvít y Alvitr (conocida también como Hervör o Hervor) aparecen en la Völundarkviða. "Ölrún" significa "conocedora de los misterios (o hechizos) de la hidromiel (o cerveza)" o bien "hechizo extraño".
Þrúðr es la hija de Thor. Su nombre significa "fuerza".

Otras fuentes indican que algunas otras valquirias también eran personajes principales dentro de la mitología nórdica, como Gunnr, que aparece en la Piedra de Rök, y Skögul que además aparece en una inscripción rúnica del siglo XIII en Bergen.

Barbanegra, el botín medico.

«Barbanegra», el pirata que luchaba contra las enfermedades de transmisión sexual en su navío.

Los expertos han extraído del pecio una gran cantidad de instrumental médico perteneciente a la enfermería de «La venganza de la reina Ana»

 
 
Edward Thatch, mas conocido como "Barbanegra".


Edward Thatch (más conocido en la cultura popular como «Barbanegra») fue uno de los piratas más sanguinarios que recorrió mares y océanos a finales del Siglo XVII y a principios del XVIII. Siempre junto a su buque, el «The Queen Anne's Revenge» («La venganza de la Reina Ana»), este antiguo capitán de la Royal Navy saqueó cualquier navío que pudiera trasportar riquezas e, incluso, llegó a tener «secuestrada» la ciudad de Charleston (en Carolina del Sur) hasta que sus gobernantes aflojaron la bolsa y le pagaron un suculento rescate.
Sin embargo, y como sucede con la mayoría de los malhechores, «Barbanegra» acabó sucumbiendo a las autoridades y en 1718 terminó como un colador al enfrentarse a varios buques británicos dirigidos por Robert Maynard. Aquella fatídica jornada para la piratería, el navío de Thatch encalló además en un banco de arena cerca de la bahía de Beaufort (en Carolina del Norte) y, tras ser abandonado, se fue a pique cayendo en el olvido.

“jeringa uretral” que se usaba para inyectar mercurio, el cual aliviaba los síntomas de la sífilis.

Así fue, al menos, hasta 1996, año en que un grupo de expertos logró hallar el pecio del navío y se iniciaron las labores para lograr sacar a la superficie todos los «recuerdos» posibles de uno de los piratas más famosos de todos los tiempos. Desde ese momento, los arqueólogos marinos a cargo del proyecto han podido extraer del lugar objetos tan valiosos como los gigantescos cañones que utilizaba el pirata, o lo que –según se cree- es la empuñadura de su espada. A su vez, hace apenas unas jornadas han logrado hallar una ingente cantidad de material médico que alimenta la leyenda de que este sádico malhechor cuidaba sobremanera la salud y combatía las enfermedades de transmisión sexual de su tripulación.

“bomba de lavado”, que se usaba para bombear fluido directo al recto.

Un curioso material médico

Tal y como publica el «Daily Mail», los investigadores han estudiado los artefactos y han determinado que «Barbanegra» hizo todo lo posible por mantener a su tripulación viva y sana. Así lo atestigua Linda Carnes-McNaughton (arqueóloga militar en Fort Bragg), quien ha tenido acceso de primera mano a los diferentes instrumentos.
«El tratamiento de los enfermos y heridos en un buque durante esos años era, por lo menos, difícil en el mejor de los casos. Enfermedades periódicas, heridas, amputaciones, dolores de muelas, quemaduras…», determina la experta. Sin embargo, parece que fue una de las prioridades del malhechor cuando, tras capturar el navío francés «La Concorde» en 1717, decidió rebautizarlo como «The Queen AnneŽs Revenge».
Se han hallado además los restos de dos lavativas que se habrían utilizado para realizar enemas (lo que permite que los medicamentos se absorban rápidamente), botellas que podrían haber contenido plantas homeopáticas, una aguja de plata, unas tijeras y unas curiosas piezas de latón que, según la experta, podrían haber sido usados para realizar torniquetes a los marinos tras la contienda.
Fuera como fuese, será necesario hacer las pruebas pertinentes para corroborar que todos estos instrumentos tenían la función que se cree. Hasta hora, lo que sí afirma de forma tajante Carnes-McNaughton al «Daily Mail» es que «Barbanegra» solía preocuparse por la salud de su tripulación y, por ello, cambiaba usualmente rehenes por suministros médicos. Un dato que, curiosamente, contrasta con su fama de imponer castigos severos cuando se desobedecían sus órdenes.

Fuente: ABC.es

jueves, 29 de enero de 2015

Cojo, manco y tuerto... pero con un kg de cojónes!

Blas de Lezo, el almirante español que humillo a Inglaterra.

 

Este marino consiguió resistir el ataque de la segunda flota más grande de la historia (195 buques) con sólo seis navíos en Cartagena de Indias.

 

Valiente, honorable, buen estratega… muchos son los adjetivos que se pueden aplicar a grandes héroes como el almirante Nelson, cuyo nombre aún resuena en Gran Bretaña. Sin embargo, también son características de las que pudo presumir Blas de Lezo, un oficial tuerto, cojo y manco de la marina española que consiguió resistir el ataque de 195 navíos ingleses con apenas 6 barcos durante el Siglo XVIII.
Esta historia, digna de salir en cualquier película de la conocida saga «Piratas del Caribe», es una de las muchas en las que se ha demostrado la capacidad estratégica de la marina española de la época. Sin embargo, se suma a las docenas de hazañas que han caído en el olvido.

 

Cojo, manco, y tuerto.


Blas de Lezo nació en Pasajes, Guipúzcoa, el 3 de febrero de 1687, aunque aún existe controversia sobre el lugar y el año en que vino al mundo. «Las fuentes son confusas y señalan otro lugar posible de nacimiento y otra fecha dos años posterior, pero en lo que no hay duda es que es un marinero vasco que se convirtió en uno de los más grandes estrategas de la Armada española en toda su historia» determina Jesús María Ruiz Vidondo, doctor en historia militar, colaborador del GEES (Grupo de Estudios Estratégicos) y profesor del instituto de educación secundaria Elortzibar.
Su carrera militar empezó en 1704, siendo todavía un adolescente. En aquellos años, en España se sucedía una guerra entre la dinastía de los Austrias y Borbones por conseguir la corona tras la muerte del rey Carlos II, sin descendencia. «Blas de Lezo había estudiado en Francia cuando esta era aliada de España en la Guerra de Sucesión. Tenía 17 años cuando se enroló de guardiamarina al servicio de la escuadra francesa al mando del conde de Toulouse», destaca el historiador.
Ese mismo año se quedaría cojo. «La pierna la perdió en la batalla de Vélez-Málaga, la más importante de la Guerra de Sucesión, en la que se enfrentaron las escuadras anglo-holandesa y la franco-española» afirma Vidondo. «Fue una dura batalla en la que una bala de cañón se llevó la pierna izquierda de Blas de Lezo, pero él continuó en su puesto de combate. Después se le tuvo que amputar, sin anestesia, el miembro por debajo de la rodilla. Cuentan las crónicas que el muchacho no profirió un lamento durante la operación», cuenta Vidondo.
 
 
Aunque el combate finalizó sin un vencedor claro, el marino comenzó a ser conocido por su heroicidad. «Blas de Lezo fue elogiado por el gran almirante francés por su intrepidez y serenidad y por su comportamiento se le ascendió a alférez de navío», explica el experto en historia militar.
 
El ojo lo perdió dos años más tarde, en la misma guerra, en la fortaleza de Santa Catalina de Tolón mientras luchaba contra las tropas del príncipe Eugenio de Saboya. «En esta acción y tras el impacto de un cañonazo en la fortificación, una esquirla se le alojó en su ojo izquierdo, que explotó en el acto. Perdió así para siempre la vista del mismo, pero quiso continuar en el servicio y no abandonarlo» determina Vidondo. Sin duda la suerte no estaba de su lado, pero Lezo siguió adelante.
Finalmente, cuando tenía 26 años, el destino volvió a ser esquivo con este marino. «La Guerra de Sucesión había prácticamente finalizado en julio de 1713 con la firma de la paz con Gran Bretaña, pero Cataluña seguía en armas por los partidarios de la casa de Austria. El marino participó en varios combates y bombardeos a la plaza de Barcelona. En uno de ellos, el 11 de septiembre de 1714, se acercó demasiado a las defensas enemigas y recibió un balazo de mosquete en el antebrazo derecho que le rompió varios tendones y le dejó manco para toda su vida», determina el experto. Así, y tras quedarse cojo, tuerto y sin mano, Blas de Lezo pasó a ser conocido como el «Almirante Patapalo» o el «Mediohombre». Su leyenda había comenzado.

Hazañas iniciales

 

Una vez finalizada la Guerra de Sucesión, Lezo se destacó por su servicio a España. Una de sus misiones más destacadas fue la que realizó en 1720 a bordo del galeón «Lanfranco». «Se le integró en una escuadra hispano-francesa al mando de Bartolomé de Urdazi con el cometido de acabar con los corsarios y piratas de los llamados Mares del Sur (Perú)», sentencia el historiador.
«Sus primeras operaciones fueron contra el corsario inglés John Clipperton. Éste logró evitarles y huir hacia Asia, donde fue capturado y ejecutado», finaliza el doctor en historia militar. Por esta y otras hazañas, el rey ascendió al «Almirante Patapalo» a teniente general en 1734. Sin embargo, su misión más difícil llegó cuando fue enviado a Cartagena de Indias (Colombia) como comandante general. 
 

El mayor reto de Lezo

 

El mayor desafío de Blas de Lezo se sucedió sin duda en Colombia, donde tuvo que defender Cartagena de Indias (el centro del comercio americano y donde confluían las riquezas de las colonias españolas) de los ingleses, ansiosos de conquistar el territorio. En este caso, los británicos aprovecharon una afrenta a su imperio para intentar tomar la ciudad. 

El pretexto fue el asalto a un buque británico. «En este contexto se produjo en 1738 la comparecencia de Robert Jenkins ante la Cámara de los Comunes, un contrabandista británico cuyo barco, el Rebecca, había sido apresado en abril de 1731 por un guarda costas español, que le confiscó su carga. La oposición parlamentaria y posteriormente la opinión pública sancionaron los incidentes como una ofensa al honor nacional», determina Vidondo. La excusa perfecta había llegado y se declaró la guerra a España.
Los preparativos se iniciaron, y los ingleses no escatimaron en gastos. «Para vengar la oreja de Jenkins Inglaterra armó toda una formidable flota jamás vista en la historia (a excepción de la utilizada en el desembarco de Normandía), al mando del Almirante inglés Edward Vernon. La armada estaba formada por 195 navíos, 3.000 cañones y unos 25.000 ingleses apoyados por 4.000 milicianos más de los EEUU, mandados éstos por Lawrence, hermanastro del Presidente Washington», afirma el experto en historia militar.
 
Por el contrario, Blas de Lezo no disponía de un gran número de soldados ni barcos para defender la ciudad. «Las defensas de Cartagena no pasaban de 3.000 hombres, 600 indios flecheros, más la marinería y tropa de infantería de marina de los seis navíos de guerra de los que disponía la ciudad: el Galicia (que era la nave Capitana), el San Felipe, el San Carlos, el África, el Dragón y el Conquistador. La proporción entre los españoles y los ingleses era de 1 español por cada 10 ingleses», explica Vidondo.
Pero, lo que tenía a su favor el «Almirante Patapalo» era un terreno que podía ser utilizado por un gran estratega como él. Y es que la entrada por mar a Cartagena de Indias sólo se podía llevar a cabo mediante dos estrechos accesos, conocidos como «bocachica» y «bocagrande». El primero, estaba defendido por dos fuertes (el de San Luis y el de San José) y el segundo por cuatro fuertes y un castillo (el de San Sebastián, el de Santa Cruz, el del Manzanillo, el de Santiago -el más alejado- y el castillo de San Felipe).
Lezo se preparó para la defensa, situó varios de sus buques en las dos entradas a las bahías y dio órdenes de que, en el caso de que se vieran superados, fueran hundidos para que no fueran apresados y para que sus restos impidieran la entrada de los navíos ingleses hasta Cartagena de Indias. La guerra había comenzado y el «Mediohombre» se preparó para la defensa. 

Comienza la batalla

 

«El 13 de marzo de 1741 apareció la mayor flota de guerra que jamás surcara los mares hasta el desembarco de Normandía. Para el día 15 toda la armada enemiga se había desplegado en plan de cerco. Al comienzo se notó la superioridad británica y fáciles acciones les permitieron adueñarse de los alrededores de la ciudad fortificada», afirma Vidondo.
«La batalla comenzó en el mar. Tras comprobar que no podían acceder a la bahía, los ingleses comenzaron un bombardeo incesante contra los fuertes del puerto. Blas de Lezo apoyaba a los defensores con la artillería de sus navíos, que había colocado lo suficientemente cerca. Usaba bolas encadenadas, entre otras artimañas, para inutilizar los barcos ingleses», narra el historiador.
 
 Tras acabar con varias baterías de cañones, Vernon se dispuso a desembarcar algunos de sus hombres, que lograron tomar posiciones en tierra. «Luego, el inglés se dispuso a cañonear la fortaleza de San Luis de Bocachica día y noche durante dieciséis días, el promedio de fuego era de 62 grandes disparos por cada hora», determina el experto en historia militar. El bombardeo fue masivo y los españoles tuvieron que abandonar en los días sucesivos los fuertes de San José y Santa Cruz.
El ímpetu del ataque obligó al español a tomar una decisión dura: «Lezo incendió sus buques para obstruir el canal navegable de Bocachica, aunque el Galicia no prendió fuego a tiempo. Sin embargo, logró retrasar el avance inglés de forma considerable. Blas de Lezo decidió dar la orden de replegarse ante la superioridad ofensiva y la cantidad de bajas españolas», afirma Vidondo.
A su vez, en Bocagrande se siguió la misma táctica y se hundieron los dos únicos navíos que quedaban (el Dragón y el Conquistador) para dificultar la entrada del enemigo. «El sacrificio resultó en vano, pues los ingleses remolcaron el casco de uno de ellos antes de que se hundiera para restablecer el paso y desembarcaron», sentencia el experto. Las posiciones habían sido perdidas y los españoles se defendían en el fuerte de San Sebastián y Manzanillo. Además, como último baluarte, se encontraba el castillo de San Felipe.

Vernon se cree vencedor

 

Los ingleses habían conseguido acabar con varias fortalezas y asentarse en las bahías de Cartagena de Indias tras pasar los obstáculos puestos por los españoles. Sin duda, sentían la victoria cerca. «Vernon entró entonces triunfante en la bahía con su buque Almirante con las banderas desplegadas dando la batalla por ganada», narra el historiador.
Vernon envió en ese momento una corbeta a Inglaterra con un mensaje en el que anunciaba su gran victoria sobre los españoles. La noticia fue recibida con grandes festejos entre la población y, debido al júbilo, se mandó acuñar una moneda conmemorativa para recordar la gran victoria. En ella, se podía leer «El orgullo español humillado por Vernon» y. además, se apreciaba un grabado de Blas de Lezo arrodillado frente al inglés.
 

La victoria del «Mediohombre»

 

Vernon estaba decidido, la hora de la victoria había llegado. Por ello, quiso darle el broche final tomando el símbolo de la resistencia española: el castillo de San Felipe, donde resistían únicamente seis centenares de soldados, según cuenta el historiador. Sin embargo, el asalto desde el frente era un suicidio, por lo que el inglés se decidió a dar la vuelta a la fortaleza y asaltar por la espalda a los españoles. «Para ello atravesaron la selva, lo que provocó la muerte por enfermedad de cientos de soldados, pero al fin llegaron y Vernon ordenó el ataque», sentencia Vidondo.
Según narra el doctor en historia, el primer asalto inglés se hizo contra una entrada de la fortaleza y se saldó con la muerte de aproximadamente 1.500 soldados a manos de los 600 españoles que consiguieron resistir y defender su posición a pesar de la inferioridad numérica. Tras este ataque inicial, Vernon se desesperó ante la posibilidad de perder una batalla que parecía hasta hace pocas horas ganada de antemano. Finalmente, y en términos de Vidondo, el oficial ordenó una nueva embestida, aunque esta vez planeó que sus soldados usarían escalas para poder atacar directamente las murallas.
En la noche del 19 de abril los ingleses se organizaron en tres grupos para atacar San Felipe. «En frente de la formación iban los esclavos jamaicanos armados con un machete», explica el doctor en historia. Sin embargo, los asaltantes se llevaron una gran sorpresa: las escalas no eran lo suficientemente largas para alcanzar la parte superior de las murallas. «El ‘Almirante Patapalo’ había ordenado cavar un foso cerca de los muros para aumentar su altura y evitar el asalto», determina Vidondo. Los españoles aprovecharon entonces y acabaron con cientos de ingleses. La batalla acababa de dar un giro inesperado debido al ingenio de un solo hombre, o más bien, «Mediohombre».
 
El día siguiente, según afirma el historiador, los españoles salieron de la fortaleza dispuestos a aprovechar el duro golpe psicológico que habían sufrido los ingleses. En primera línea corría Lezo, cargando al frente de la formación mientras sujetaba el arma con su único brazo. Finalmente, y tras una cruenta lucha, los menos de 600 defensores lograron que el enemigo se retirara y volviera a sus navíos. Ahora, y de forma definitiva, la victoria pertenecía a los soldados españoles y, por encima de todo, a un solo combatiente: el «Almirante Patapalo».
Después de esa batalla, se sucedieron una serie de intentos por parte de los ingleses de conquistar la plaza fuerte, pero fueron rechazados. «Vernon se retiró a sus barcos y ordenó un bombardeo masivo sobre la ciudad durante casi un mes, pero no sirvió de nada», determina el experto.
Finalmente, Vernon abandonó las aguas de Cartagena de Indias con, según los datos oficiales, unos 5.000 ingleses muertos. Sin embargo, según determina Vidondo, es difícil creer que la cifra sea tan baja, ya que el oficial tuvo que hundir varios navíos en su huída debido a que no tenía suficiente tripulación para manejarlos y no quería que cayesen en manos españolas. «Cada barco parecía un hospital», afirma el historiador.
De hecho, y según cuenta la leyenda, Vernon sentía tanto odio hacia el «Mediohombre» que, mientras se alejaba junto a su flota de vuelta a Inglaterra, gritó a los vientos «God damn you, Lezo!» (¡Que Dios te maldiga, Lezo!). Podía maldecir todo lo que quisiera, pero había sido derrotado.

La mentira del inglés

 

Además, según determina Vidondo, a Vernon todavía le quedaba un último mal trago: informar en Inglaterra de que la había perdido la batalla. Al llegar a su tierra, sin embargo, parece que no tuvo valor para dar a conocer la noticia públicamente, por lo que fue pasando el tiempo hasta que, finalmente, sus compatriotas descubrieron el engaño. Cuando salió a la luz, la vergüenza fue tan arrolladora para el país que se tomaron medidas más drásticas para acallar la gran derrota: «El rey Jorge II prohibió todo tipo de publicación sobre la batalla», finaliza Vidondo.


Fuente:  ABC.es

miércoles, 28 de enero de 2015

Musica de Taverna!


Origins libero un paquete de soundtracks correspondientes a las zonas de tavernas de Dragon Age: Inquisition, no esta demas decir que estan increibles, hasta traen partituras en pdf para la peña musical, se de algunos amigos que recibirán esto con agrado. Buena fortuna!


http://filenerd.com/userarea/27957qWPduzhQz3/Dragon%20Age%20Tavern%20Songs.zip


Fuente: Dragon Age: Inquisition

World Of Warcraft, WoW Hand Armor