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martes, 16 de febrero de 2016

El cuerno de Baldur

Efemérides

 

 



Pirazzo y su legión expedicionaria encontraron el Cuerno de Baldur un día como hoy, 11 de Febrero de 1470, año de nuestro señor, en un templo abandonado en medio de la jungla más espesa y atestada de hombres lagartos en Maztíca. La campaña que prometía el peso de un galeón en oro y joyas costo un tendal de carne muerta.

Supuestamente el chisme le otorgaría al que beba de él la vida eterna... Lo único que obsequio a la apaleada legíon de mercenarios fueron épicas e interminables borracheras, ya que el pringoso cuerno se llenaba mágicamente de hidromiel una vez vaciado en garganta.

Manuscritos de la época afirman que tanto Pirazzo como su legión de bastardos no volvieron a poner un pie en el viejo mundo.

Arte y texto by G. Basso (Igvan)~

jueves, 11 de diciembre de 2014

La Compañia Negra

Aventuras y desventuras de un puñado de bastardos...

Hace tiempo atrás comencé un pequeño proyecto personal que englobaría texto e ilustración de mi autoría, presentado a modo de lamina coleccionable e imprimible, serian como mini relatos de las vivencias de un grupo de curtidos mercenarios en la fantástica Edad Media, sin distinción de raza ni credo, solo fintas, mandobles y castañazos al por mayor. Todo surgió de la idea de crear algo, que de mozuelo me hubiera encantado leer y lastimosamente nunca me topé con ello, bueno e aquí que luego de algunas vueltas y contratiempos ahora estamos en posición de ir entregando de tanto en tanto estas laminillas pequeñas pero llenas de cariño y acción, para todo aquel que se regocije leyendo un par de lineas y a poco le agrade, si eso pasa, ya habré cumplido mi cometido. Esta primera como no podía ser de otra manera va dedicada a mi rebelde madre que leía estos textos y que a pasado a mejor vida a principios de mes, señora nos estaremos viendo en un tiempo. Buena fortuna.



martes, 2 de septiembre de 2014

Darkest Dungeon, o esa banda de aventureros locos de atar.

Darkest Dungeon es un duro RPG que refleja el estress que causa merodear por las mazmorras. Tienes que conducir un equipo de flamantes heroes a travez de los horrores que habitan a 500 metros bajo tierra mientras luchas contra inimaginables enemigos, hambre, enfermedad y la abrazante oscuridad. A que parece rico verdad? pues mirate esto... 



jueves, 3 de julio de 2014

La noche cae sobre Centinela. de Boali.

No sonaba música en la taberna sin nombre de Centinela. De hecho, casi no había ruido a excepción de los discretos y cautelosos murmullos de la conversación, los suaves pasos de la camarera sobre la piedra y los delicados sonidos que emitían los clientes habituales al comer y beber, las lenguas lamiendo sus jarras y los ojos que no se fijaban en nada en especial. Si alguien hubiera estado menos ocupado, la imagen de la joven guardia roja cubierta por una delicada capa de terciopelo negro podría haberle causado sorpresa. O incluso sospecha.
Y así, aquel extraño personaje, que se encontraba fuera de lugar en una bodega tan modesta que, por no tener, no disponía ni de cartel, se fundía con las sombras.
“¿Eres Jomic?” El corpulento hombre de mediana edad, de rostro avejentado, miró hacia arriba para afirmar después con la cabeza. Volvió a su bebida. La joven tomó asiento a su lado. “Me llamo Haballa”, dijo mientras sacaba una pequeña bolsa de oro que colocó cerca de su jarra. “Seguro”. Gruñó Jomic buscando de nuevo su mirada. “¿A quién quieres que mate?” Ella no se apartó, se limitó a preguntar: “¿Este es un lugar seguro para hablar?”  “Aquí a nadie le importan los problemas de los demás, solo se preocupan por los suyos. Podrías quitarte la coraza y bailar con los pechos desnudos sobre la mesa y nadie te haría ni caso”, sonrió el hombre. “Así que, ¿a quién quieres que mate? “En realidad, a nadie”, dijo Haballa. “La verdad es que quiero que alguien… desaparezca durante un tiempo. No quiero que resulte herido, ¿entiendes? Por eso necesito la ayuda de un profesional. Me han dado muy buenas referencias de ti”. “¿Con quién has hablado?”, preguntó Jomic con voz de aburrimiento, volviendo de nuevo a su bebida. “Con el amigo de un amigo, de un amigo, de un amigo”. “Uno de esos amigos no sabe de lo que está hablando”, refunfuñó el hombre. “Ya lo he dejado”. Haballa sacó en silencio una bolsa de oro y luego otra, colocándolas cerca del codo del hombre. Él la miró un momento y, a continuación, extrajo el oro y se puso a contarlo. Mientras lo hacía, le preguntó: “¿Quién quieres que desaparezca?” “Un momento”, sonrió Haballa sacudiendo la cabeza, “antes de que hablemos de los detalles, quiero estar segura de que eres un profesional, de que no le harás mucho daño a esa persona y de que serás discreto”. “¿Quieres discreción?”, preguntó el hombre, e hizo una pausa en el recuento de monedas. “Está bien, te contaré uno de mis antiguos trabajitos. Fue hace… por Arkay, casi no puedo creerlo… más de doce años y yo soy el único que queda con vida de todos los que tenían que ver con aquel trabajo. Es bastante anterior a los tiempos de la Guerra de Betony, ¿te acuerdas?”  “Yo solo era un bebé”. “Claro que lo eras”, sonrió Jomic. “Todo el mundo sabe que el rey Lhotun tenía un hermano mayor, Greklith, que murió ¿no? Y luego tenía una hermana mayor, Aubki, que se casó con ese tipo, con el rey de Salto de la Daga. Sin embargo, la verdad es que tenía dos hermanos mayores”. “¿En serio?”, los ojos de Haballa brillaron de interés. “No te miento”, rio entre dientes. “El primogénito del rey y la reina era un tipejo debilucho y enclenque que se llamaba Arthago. Sea como sea, ese príncipe era el heredero al trono, lo que no les hacía demasiada gracia a sus padres. Pero después la reina parió a otros dos príncipes, que eran un poco más apañados. Entonces fue cuando me contrataron a mí y a mis chicos para que pareciera como que se lo había llevado el Infrarrey o algo así”.  “¡No tenía ni idea!”, susurró la joven. “Por supuesto que no, esa es la clave”, afirmó Jomic moviendo la cabeza. “Discreción, como me has dicho. Metimos  al chaval en un saco y lo dejamos en el fondo de unas antiguas ruinas, y se acabó. No hubo líos. Tan solo éramos un par de tíos, un saco y un garrote”. “En eso es en lo que estoy interesada, en la técnica”, dijo Haballa. “Mi… amigo, al que necesito que se lleven, también es débil, como aquel príncipe. ¿Para qué era el garrote?” “Es una herramienta. Muchas de las cosas que eran buenas en el pasado ya no se utilizan, solo porque la gente, hoy en día, prefiere que sea fácil de usar a que funcione bien. Deja que te explique: los principales centros de dolor en el cuerpo de un hombre normal son setenta y uno. Los elfos y los khajiitas son más sensibles y todo eso, así que tienen tres y cuatro más cada uno. Los argonianos y los sload, tienen como cincuenta y dos y sesenta y siete”, contó Jomic, mientras apuntaba con su corto y chato dedo cada región en el cuerpo de Haballa, “seis en la frente, dos en la ceja, dos en la nariz, siete en la garganta, diez en el pecho, nueve en el abdomen, tres en cada brazo, doce en la ingle, cuatro en la mejor pierna y cinco en la otra”.  “Suman sesenta y tres”, respondió Haballa. “No, seguro que no”, gruño Jomic. “Sí, ese es el total”, respondió la joven gritando, indignada ante la idea de que sus habilidades matemáticas se pusieran en duda: “seis más dos, más dos, más siete, más diez, más nueve, más tres por un brazo y tres por el otro, más doce, más cuatro y más cinco son sesenta y tres”. “Me habré olvidado de alguno”, dijo Jomic encogiéndose de hombros. “Lo importante es ser hábil con el bastón o el garrote, tienes que dominar esos centros de dolor. Si lo haces bien, con un golpecito suave puedes matar o noquear a alguien dejándole como mucho un cardenal”.“Fascinante”, sonrió Haballa. “¿Y alguna vez lo ha averiguado alguien?”  “¿Por qué habrían de hacerlo? Los padres del niño, el rey y la reina, están ya los dos muertos. Los otros hijos siempre pensaron que a su hermano se lo llevó el Infrarrey. Eso es lo que piensa todo el mundo. Y todos mis compañeros están muertos”. “¿Por causas naturales?”  “En la bahía nunca pasa nada natural, lo sabes, ¿no? A un tipo lo absorbió uno de esos selenu. Otro murió de la misma plaga que se llevó a la reina y al príncipe Greklith. El otro murió apaleado por un ladrón. Tienes que hablar bajo, mantenerte fuera de la vista, como yo, si quieres seguir con vida”. Jomic terminó de contar las monedas. “De verdad debes de querer que este tipo se quite de tu camino. ¿De quién se trata?” “Será mejor que te lo enseñe”, dijo Haballa, poniéndose de pie. Sin mirar atrás, salió dando zancadas de la taberna sin nombre. Jomic apuró su cerveza y salió. La noche era fría, soplaba un viento desenfrenado que levantaba oleaje en las aguas de la bahía de Iliac y propulsaba a las hojas para que salieran volando como si de añicos arremolinados se tratase. Haballa salió del callejón próximo a la taberna y le un gesto. Cuando él se acercó, la brisa sopló abriendo su capa y revelando la armadura que llevaba debajo y el blasón del rey de Centinela. El hombre gordo trató de echarse hacia atrás para escapar, pero ella era demasiado rápida. En un abrir y cerrar de ojos, se encontró de espaldas en el suelo del callejón con la rodilla de la mujer presionándole la garganta con fuerza. “El rey ha pasado muchos años desde que subió al trono buscándote a ti y a tus colaboradores, Jomic. No me dio instrucciones específicas de qué hacer si te encontraba, pero me has dado una idea”. De su cinturón, Haballa sacó una pequeña y sólida porra. Un borracho que había salido del bar, oyó un gemido de dolor acompañado de un suave susurro que provenía del oscuro callejón: “Esta vez, vamos a llevar mejor la cuenta. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete…
Historia perteneciente a uno de los libros de The Elder Scrolls V.

lunes, 16 de junio de 2014

La Compañía maldita de Richter Kreugar, el condenado.

UNA HISTORIA TRÁGICA DE TRAICIÓN, CODICIA Y VENGANZA.


Hoy quiero haceros conocer lo que es a mi saber una de las mas fantasticas historias que podeis encontraros en el universo Warhammer, esta es la oscura leyenda de Richter Kreugar el Condenado y su Compañía Maldita. La misma ha sido contada durante innumerables años por todo el Imperio. La suya es una historia trágica de traición, codicia y venganza cuya verdad y cuyos detalles hace mucho que se han vuelto inciertos, tras generaciones y generaciones de explicar los hechos. La leyenda más común acerca de la trágica maldición de Richter Kreugar nos habla de un joven capitán mercenario, orgulloso, duro y con talento. Alquilaba sus servicios muy libremente, sin preocuparse por quién luchaba, siempre que el precio fuese bueno. Siglos atrás en la historia del Viejo Mundo, se dice que Richter se alió con un poderoso Nigromante y lo ayudó en una diabólica campaña contra el Imperio aterrorizando a los habitantes de la densa zona boscosa que rodea Wolfenburgo.

Tiempo de servir con los no muertos.

En los tomos encuadernados en cuero de los anales del Historiata Imperiatus se narra cómo el ejército imperial de Wolfenburgo estaba sufriendo terribles bajas en una guerra de desgaste que no podía aspirar a ganar. No obstante, siguieron luchando contra toda lógica, hasta que el Nigromante perdió la paciencia y pasó a la ofensiva adentrándose aún más en el bosque, con lo que no pudo disponer del tiempo necesario para reforzar sus fuerzas no muertas. Al percatarse del error del Nigromante, el calculador Richter aceptó el soborno de un agente imperial al pensar que podía conseguir dinero fácil y tener la oportunidad de pasarse al bando ganador. Cuando la titánica batalla pendía de un hilo, Richter hizo su jugada y atravesó al Nigromante con la espada. No obstante, el impío hechicero logró pronunciar con su último aliento una maldición que significaría la condenación eterna del codicioso mercenario. Ante sus aterrorizados ojos, a Richter se le empezó a ajar la piel y, en cuestión de segundos, cayó al suelo convertido en un montón de huesos y piezas de armadura. Las fuerzas del Imperio ganaron la batalla y la narración de la traición de Richter hubiera caído en el olvido de no ser porque su muerte fue acompañada por una trágica ironía del destino.
A la noche siguiente, Richter se levantó del suelo y contempló el mundo con las cuencas vacías de sus ojos. Todo lo que veía se le aparecía en tonos grises. Lleno de angustia y desesperación, Richter se fijó en sus propios miembros esqueléticos y empezó a comprender el verdadero horror que implicaba el hechizo del Nigromante. Así fue como Richter empezó a vagar por el Viejo Mundo y más allá. Han pasado cientos de años desde su muerte y aún sigue buscando la paz y el olvido, aunque nunca ha sido capaz de conseguir
el reposo eterno. Innumerables veces ha sido abatido, solo para despertar de nuevo a la noche siguiente en ese interminable tormento infernal. Cada vez que acaba con un enemigo, una parte terrible de la maldición surte su efecto; y es que los enemigos a los que derrota se levantan inmediatamente para servirle como esclavos de su voluntad. Deambula por el mundo viviendo como una trágica parodia de su propia carrera de mercenario, luchando allí donde encuentra una batalla. Su rabia y su desesperación se diluyen momentáneamente en el fragor del combate y prosigue con su desgraciada existencia con la desesperada esperanza de que, alguna vez, cuando destruyan su cuerpo esquelético, hallará finalmente el alivio de la muerte verdadera.
Fuente: games workshop
Que decir de una de mis compañias de mercenarios preferida, apuesto a que su manutención es de lo mas barata, je. A revoir camaradas nos vemos tras las lineas enemigas.

miércoles, 3 de julio de 2013

Temporada de Brujas. m’ijo prepara la ballesta, vamos a cazar viejas voladoras! jiiiha!!

Una vez mas el bueno de Nicolas Cage y el mitico Ron Perlman vuelven para deleitarnos con una pelicula de capa y espada para regocijo de la banda presente, la trama de la misma es asi:  “Un heroico caballero (Nicolas Cage) y su mejor amigo (Ron Perlman) vuelven a casa después de haber luchado durante décadas en las cruzadas, y descubren que su mundo está asolado por una plaga. La antigua Iglesia, que cree que la brujería es la culpable de la plaga, les ordena a los dos caballeros que lleven a una acusada de brujería (Claire Foy) a una abadía lejana, donde los monjes harán un ritual con la esperanza de acabar con la pestilencia. Un sacerdote (Stephen Campbell Moore), un caballero afligido (Ulrich Thomsen), un estafador ambulante (Stephen Graham) y un joven testarudo que sueña con hacerse caballero (Robert Sheehan), se unen a la misión con un gran desacuerdo sobre el destino de la joven. Cuando la parte preparada para la batalla llega a la abadía, un horrible descubrimiento hace peligrar la promesa del caballero que le aseguraba a la chica un trato justo, y los enfrenta a un inexplicable poder y una fuerza destructiva”.

Vestigios de la peste.
Como que la cosa viene cargada este verano señoritos! Mirense el trailer, a que se les cae la baba…


World Of Warcraft, WoW Hand Armor