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sábado, 14 de agosto de 2021

Gregor Clegane? un bravucón de secundaria...

Pier Gerlofs Donia, la cruz de los Holandeses.


Pier Gerlofs Donia (1480–1520) fue un guerrero frisón, además de pirata y rebelde. También es conocido por los frisones por el apodo "Grutte Pier" (el "Gran Pier"), o por la traducción neerlandesa de "Grote Pier" y "Lange Pier", o, en Latín como "Pierius Magnus", que hace referencia a su legendario tamaño y fuerza.
Actualmente su vida está sumida en la leyenda y se basa en una descripción atribuida a su contemporáneo Petrus Thaborita. Un historiador del siglo XIX, Conrad Busken Huet, escribió sobre Pier que era:
"una torre de un compañero tan fuerte como un buey, de tez oscura, hombros amplios, con una larga barba negra y mostacho. Un sincero humorista ácido, que a través de lamentables circunstancias se convirtió en una horrible bestia. Aparte de la venganza personal por la sangrienta injusticia que sufrió (en 1515) con el asesinato de sus familiares y la destrucción de su propiedad, se convirtió en un luchador por la libertad de leyenda."
La banda armada de Pier, conocida como Arumer Zwarte Hoop (la "Brigada Negra de Arum"), realizó acciones de piratería contra holandeses y borgoñones. Lograron capturar muchos barcos ingleses y holandeses, principalmente en Zuider Zee (actualmente IJsselmeer). En 1515 libró una gran batalla, logrando capturar 28 barcos holandeses, lo que le valió el apodo de "Cruz de los Holandeses".[cita requerida] Erasmo de Rotterdam criticó con gran dureza la hazaña de Grutte Pier.
Pier escogía como objetivo a los barcos que navegaban por el Zuider Zee y estuvo muy activo en 1517. Usaba sus "buques insignia" para atacar barcos en la costa oeste de Frisia, a la cual también transportaba fuerzas de Güelders estableciéndolas en Medemblik. Pier odiaba Medemblik y a sus habitantes por la ayuda que habían prestado anteriormente al ejército holandés comandado por el Duque Carlos de Borgoña, el futuro Emperador. En marzo de 1498 se reunieron en Medemblik representantes de los Schieringers con el Duque Alberto III de Sajonia-Meissen para solicitarle ayuda contra los Vetkopers. El resultado fue la ocupación de Frisia por los sajones. El 24 de junio de 1517, Grutte Pier y su Arumer Zwarte Hoop, consistente en unos 4.000 soldados de Frisia y Güelders, navegaron al oeste de Frisia, pasando por Enkhuizen, y desembarcaron cerca de Wervershoof para avanzar hasta Medemblik. Capturaron rápidamente la ciudad matando a muchos habitantes y tomando otros como prisioneros. Algunos fueron puestos en libertad después de recibir un elevado rescate. Unos pocos huyeron hacia el castillo de Medemblik para salvarse. El gobernador del castillo, Joost van Buren, logró mantener a los agresores fuera de los muros del castillo. Al no poder conquistarlo, la Arumer Zwarte Hoop saqueó la ciudad y la prendió fuego. La ciudad, con la mayoría de las casas de madera, incluida la iglesia, el monasterio y el ayuntamiento, fue completamente arrasada. Después de esta victoria parcial, Pier y su ejército avanzaron hacia los castillos de Nieuwburg y Middleburg cerca de Alkmaar, saqueándolos y prendiéndoles fuego, dejando nada más que ruinas.
En 1791, Jacobus Kok escribió que sobre los pórticos del Nuevo Ayuntamiento de Leeuwarden fueron encontradas dos grandes espadas que habían pertenecido a Grutte Pier y a su sobrino Wijard Jelckama. Donia destacaba por la capacidad que tenía de manejar esta gran espada con la que era capaz de decapitar a varias personas de un solo golpe.
Hoy en día una gran Zweihänder que se dice que perteneció a Pier se encuentra expuesta en el Museo Frisón de Leeuwarden. Mide 2,15 metros de largo y pesa alrededor de 6,6 kilogramos. Para poder tener un arma como está en las manos es necesario ser un hombre de gran estatura y bastante fuerza física. La gente cree que debía de medir al menos 2 metros de alto. También se decía que Pier era tan fuerte que era capaz de doblar monedas usando tan solo el pulgar, el índice y la mitad de la palma de la mano. En el Ayuntamiento de Sneek se conserva un enorme casco que dicen que le perteneció.


Las historias sobre Pier se han convertido en leyendas con nexos comunes con otras historias de otros poderosos hombres de la literatura germánica heroica. Por ejemplo, una historia dice que Pier araba la tierra tirando él mismo del apero en lugar de usar caballos. Otra historia dice que podía levantar un caballo por encima de su cabeza. Fivefal es el nombre en frisón de una antigua leyenda Frisia. La historia cuenta como Pier mató a cinco mercenarios Holandeses enviados para asesinarle: Grutte Pier fue un guerrero muy fuerte. Una vez que estaba arando con el caballo enganchado delante del antiguo arado de madera, un desconocido se le acercó y le preguntó: "¿Sabe usted dónde vive Grutte Pier?" Entonces Grutte Pier desenganchó el arado del caballo y lo cogió con la mano derecha, se levantó del suelo y señalo con el arado la casa. Dijo: "Mira, vive allí." Y con la mano izquierda se golpeó el pecho y dijo: "Y aquí está."
Se dice que Pier mató a los mercenarios en sus tierras de Kimswerd. El lugar donde mató a los cinco es conocido como Fivefal (Cinco Caídos).

martes, 16 de febrero de 2016

El cuerno de Baldur

Efemérides

 

 



Pirazzo y su legión expedicionaria encontraron el Cuerno de Baldur un día como hoy, 11 de Febrero de 1470, año de nuestro señor, en un templo abandonado en medio de la jungla más espesa y atestada de hombres lagartos en Maztíca. La campaña que prometía el peso de un galeón en oro y joyas costo un tendal de carne muerta.

Supuestamente el chisme le otorgaría al que beba de él la vida eterna... Lo único que obsequio a la apaleada legíon de mercenarios fueron épicas e interminables borracheras, ya que el pringoso cuerno se llenaba mágicamente de hidromiel una vez vaciado en garganta.

Manuscritos de la época afirman que tanto Pirazzo como su legión de bastardos no volvieron a poner un pie en el viejo mundo.

Arte y texto by G. Basso (Igvan)~

martes, 24 de febrero de 2015

Los temibles Tercios Españoles

Considerados como los herederos de las legiones romanas, estas unidades se basaban en la pica y el arcabuz para aplastar brutalmente a sus enemigos.

 

Augusto ferrer-Dalmau

 

«¡Santiago y cierra España!». Estas fueron sin duda las últimas palabras que miles de enemigos de nuestro país escucharon antes de ser masacrados por la que fue la mejor infantería europea durante casi 150 años: los temibles Tercios. Armadas con un arrojo incuestionable y una lealtad absoluta hacia su rey, estas unidades –consideradas por algunos como las herederas de las legiones romanas- acababan con sus adversarios lanzando sobre ellos un vendaval de plomo y un mar de picas.

En un tiempo en que España necesitaba defender sus territorios europeos con soldados fiables, los soldados de los Tercios demostraron de lo que era capaz un militar resuelto y experimentado. Así, con la Cruz de Borgoña a sus espaldas y una daga en su cinto, estas unidades se labraron una reputación que, todavía hoy, les hace contar con un lugar privilegiado en la Historia.
«Los Tercios Españoles eran una perfecta combinación de las distintas unidades militares de la época, formadas por veteranos soldados y mandados, la mayoría de las veces, por buenos oficiales. Además, no se trataba de simples mercenarios a sueldo, eran hombres de honor, leales a su rey y unidos por una fervorosa fe católica. Todo esto motivaba a las tropas en el campo de batalla, lo que unido a sus victorias les creó una gran reputación en toda Europa», señala en declaraciones a ABC Joaquín Blasco Nácher, presidente de la Asociación Napoleónica Valenciana y coordinador de recreación histórica de «La fragua de Vulcano».

 

El nacimiento del Tercio

 

Para poner una fecha aproximada a la creación oficial de los Tercios es necesario retroceder en el tiempo hasta el SXVI, momento en que cogió las riendas de España Carlos I (V de Alemania). Nieto de los Reyes Católicos, a este monarca se le planteó la difícil tarea de mantener a sangre y fuego los territorios que había heredado en Milán, Nápoles y Sicilia.
Con Francia presionando para arrebatar estas regiones a Carlos I, al monarca no le quedó más remedio que reorganizar la infantería española que había en estas comarcas italianas. Así, aprestados para la defensa, nacieron los tres primeros Tercios: el de Nápoles, el de Sicilia, y el de Lombardía. Estas pioneras unidades tuvieron desde entonces el honor de ser conocidas como «Tercios viejos», y cada una contaba con un mando independiente.
«En mi opinión, Carlos V creó los tercios para resolver el problema administrativo de gestionar su instrumento militar: El número siempre creciente de compañías sueltas que necesitaba para defender a sus vasallos, primero de los franceses y luego contra los turcos», explica en declaraciones para ABC el general de Infantería e historiador José María Sánchez de Toca y Catalá, coautor de «Tercios de España. La infantería legendaria».


 "Los primeros Tercios, los «viejos», fueron los de Nápoles, Sicilia y Lombardía"

Sin embargo, como bien señala el experto español, en la actualidad todavía existen dudas sobre el año concreto en que los Tercios vieron la luz: «El ¿cuándo nacieron? es la pregunta del millón. Al parecer existe una especie de instrucción del Tesoro de 1537 que explica cómo se ha de pagar a cada hombre de los Tercios. También se dice que una disposición imperial de 1534 redistribuyó las fuerzas españolas destacadas desde antiguo en Italia en tres tercios, uno para el reino de Sicilia, otro para el de Nápoles y otro para el Estado de Milán o ducado de Lombardía, pero la verdad es que esos tres Tercios dejan fuera a Cerdeña, de la que Carlos V era también rey, y que tuvo un Tercio desde el principio. No he visto esa disposición imperial ni conozco a nadie que la haya visto. Probablemente la respuesta esté traspapelada en Simancas».
Independientemente de la fecha, lo cierto es que estas tropas pronto demostraron su eficacia militar y administrativa. «Al crear los Tercios nadie pensaba en una revolución militar, que es una expresión moderna que se aplica a casi todo. Lo que pasa es que al agrupar compañías y darles un jefe común y permanente con atribuciones explícitas y medios para imponer su autoridad, incluido el verdugo, se creó una herramienta de mando que se reveló eficacísima. Los Tercios demostraron ser una solución idónea administrativa, organizativa y de mando, y todo el mundo procuró copiarlos. Y a ello, claro, se unió la inmensa eficacia y calidad operativa que demostraron», sentencia Sánchez de Toca.

Los Tercios en la Guerra del Palatinado

La táctica perfecta

 

El paso del tiempo garantizó la creación de nuevos Tercios y el perfeccionamiento de las técnicas de combate. Estas, concretamente, se tomaron del ejército suizo. «Luchaban combinando de forma muy eficaz las armas blancas (picas, espadas) y las de fuego (arcabuces, mosquetes), llegando al punto de crear toda una leyenda entre los enemigos de las Españas como tropas invencibles desde comienzos del siglo XVI hasta mediados del XVII. Los Tercios utilizaban tácticas muy innovadoras para la época, heredadas de las que emplearan las tropas de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. Su movilidad en el campo de batalla y su capacidad para adaptarse a cualquier situación no tenía parangón entre sus rivales y todavía se les considera como uno de los mejores ejércitos de todos los tiempos», finaliza Blasco.


Esta sencilla táctica acabó con las pretensiones de la esquiva caballería pesada, la cual, a base de armadura y lanza, solía aplastar sin dificultad a la infantería. La llegada de la pica terminó con su dominio, pues, si los jinetes trataban de asaltar la formación enemiga, se encontraban con un muro infranqueable de picas que derribaba sin esfuerzo a sus monturas.

A su vez, los Tercios solían hacer uso de una curiosa táctica con la que coger al enemigo desprevenido. «Lo más peligroso era una práctica muy española, “la encamisada”, en la que un reducido grupo de los mejores hombres perpetraban incursiones por la noche en campo enemigo, armados tan solo con espada y daga, sin ninguna protección, ataviados con una simple camisa blanca (de ahí el nombre) para distinguirse de los contrarios. Estos ataques puntuales eran muy efectivos, se trataba de sabotear los campamentos del enemigo, “clavar” los cañones y causar las mayores bajas posibles», completa el presidente del grupo valenciano.

encamisada en Holanda

La pica, el arma básica

 

Con todo, si por algo se hicieron famosos los Tercios fue por su arma básica, la pica, una extensa lanza de entre cuatro y seis metros con la que se detenía el avance de la caballería y se atacaba a los soldados enemigos que combatían a pie. «Los piqueros se distribuían en picas “armadas”, que ocupaban las primeras filas y llevaban más protección (casco, peto y falderas de metal) -generalmente veteranos-, y las picas “secas”, los de las filas del fondo, peor ataviados, con poca protección y menor experiencia en combate», añade el presidente de la Asociación Napoleónica Valenciana.
Como no podía ser de otra forma, la vida del piquero era de las más sufridas de la compañía, sobre todo si era un «soldado bisoño» (un nuevo recluta). Y es que, cuando un «afortunado» entraba a formar parte de un Tercio, y a menos que tuviera experiencia con armas de fuego, recibía un escaso adelanto de su sueldo para comprar la pica. A continuación, y si no contaba con dinero para adquirir la media armadura y el morrión –el casco característico de estas unidades-, era nombrado «pica seca».
Pero, independientemente del grado que tuviera cada integrante de la compañía, todos los soldados estaban orgullosos de pertenecer al Tercio y poder combatir y sangrar por su rey. «El soldado de los Tercios era admirado y temido. Y lo sabía. También eran engreídos y pendencieros y a la menor ocasión solían echar mano del acero para “aclarar” sus diferencias. En esto también eran muy respetados en toda Europa, la “destreza española” con la espada ropera y la daga de mano izquierda era bien conocida», añade Blasco.

Última defensa

 

Los combatientes también contaban con una amplia selección de armas blancas con las que, llegado el momento, defenderse en un combate a corta distancia si la formación de picas flaqueaba. «Todo soldado dominaba el combate individual con espada y daga. Querría llamar la atención sobre la daga, la segunda arma blanca que portaban los españoles y que era muy resolutiva. Esta palabra, "resolutiva", es la que usó un coronel finlandés para hablarme del puuko, su cuchillo nacional equivalente a la daga», completa, por su parte, Sánchez de Toca.
La daga era una de las armas que, a pesar de su tamaño, daban ventaja a los españoles durante el combate. Concretamente, y como bien se explica en la sección dedicada a los Tercios del Museo del Ejército –ubicado en el Alcázar de Toledo-, este pequeño cuchillo solía usarse en combinación con la espada, buscando, en primer lugar, detener las acometidas del enemigo y, en segundo término, atacar el costado del contrario.

Armas desechadas

 

A su vez, y durante algunos periodos de la historia, los Tercios hicieron uso de todo tipo de armas para el combate cuerpo a cuerpo. «Dependiendo de la época, sobre todo en el siglo XVI había unidades de rodeleros, armados con espada de punta y corte y rodela (escudo pequeño de metal), protegidos por medio arnés (armadura completa de la parte superior del cuerpo). Los rodeleros españoles eran temibles en los choques y podían combatir entre las filas de piqueros, así como los “doblesueldos”, que usaban el “montante”, una gran espada con la que abrían brechas en las líneas enemigas, pero esta arma solo se usó a comienzos del XVI y posteriormente parece que su uso era ornamental y en desfiles», añade Blasco.
Al final, el paso del tiempo acabó con estas unidades. «Hay que tener en cuenta que los Tercios ocupan casi dos siglos de la historia de España por lo que su estructura y armamento varió notablemente desde su creación en 1534 hasta su conversión en regimientos en 1704. En sus primeros tiempos todavía se usaban ballestas, espadas y rodelas, pero poco a poco fue evolucionando su estructura debido a las mejoras de las armas de fuego», sentencia el experto.

Rodelero, enfrascado en las picas

Vendaval de plomo

 

En último lugar, para atacar a los enemigos a distancia y cubrir los flancos de los piqueros se encontraban dos tipos de soldados. «Los que portaban armas de fuego se dividían en mosqueteros -con armas de 7 a 12 kilos tan pesadas que necesitaban una horquilla en la que apoyarse- y arcabuceros, con arma más ligera, de unos 5 kilos, que se podía disparar desde el hombro sin horquilla. Para las armas de fuego se usaban 12 cargas de pólvora en tubos de madera unidos a un correaje, que popularmente se denominaban “los doce apóstoles”», destaca el presidente de la Asociación Napoleónica Valenciana.
No obstante, la diferencia, como apunta por su parte Sánchez de Toca, se fue desvaneciendo con el paso del tiempo: «Entre arcabuceros y mosqueteros hubo diferencia sobre todo al principio, cuando hacia 1567 el duque de Alba bajó a las compañías los mosquetes, un arma grande y pesada que hasta entonces solo se había usado en defensiva y desde las murallas. Pero al correr del tiempo esta diferencia se desdibujó: los arcabuceros, que eran la infantería ligera y a pie, se montaron a caballo, y los mosqueteros (a los que Alba llamaba "guarnición") bajaron de la muralla para luchar a pie con las compañías».

Un ejército sin uniforme

 

En cuanto a la vestimenta, los Tercios no se caracterizaron en su primera etapa por contar con un uniforme concreto. En la práctica, cada soldado hacía gala de los ropajes que buenamente podía conseguir y, únicamente después de saquear una ciudad o recibir la paga, adquirían algún elemento para adornar su indumentaria. 


A su vez, y según se explica en el Museo del Ejército, una de las pocas distinciones que llevaban los soldados para diferenciarse del enemigo era una pequeña banda roja en el brazo, color que también solían utilizar los piqueros para forrar el asta de sus armas. Este atuendo se mantuvo aproximadamente hasta el SXVII, momento en el que se reglamentó un color para las casacas de algunos Tercios.

El final de una leyenda

 

Pero de nada valieron las innumerables victorias de los Tercios, pues crueles reveses como Rocroi y la falta de dinero acabaron condenando a estas unidades. «La muerte de los Tercios tiene fecha: Murieron a manos de Felipe V, que los disolvió y convirtió en regimientos que tenían a los capitanes "menos sueltos" más controlados por un mando más centralizado. En mi opinión, la sustitución no se debió tanto a mimetismo francés, espíritu racionalizador y centralizador, como al intento de acabar con las "plazas muertas", un arte que andando el tiempo los generales de Napoleón llevarían a cimas excelsas», destaca, en este caso, el militar español.

Batalla de Rocroi

Sin embargo, si bien desaparecieron como tal, hoy en día perduran en la memoria popular gracias a las múltiples hazañas que protagonizaron a base de pica y arcabuz. «Aunque los Tercios murieron en cuanto solución temporal -y muchísimo tiempo exitosa- para un problema administrativo y táctico, su espíritu sobrevivió y perdura hasta nuestros días en los bellísimos versos de Calderón y en las fórmulas de las Ordenanzas de Carlos III y del primer borrador de las Ordenanzas de Juan Carlos I. Los espíritus del Credo Legionario o la Oración de los paracaidistas son retoños actuales del viejo espíritu de los Tercios», sentencia el experto.


jueves, 11 de diciembre de 2014

La Compañia Negra

Aventuras y desventuras de un puñado de bastardos...

Hace tiempo atrás comencé un pequeño proyecto personal que englobaría texto e ilustración de mi autoría, presentado a modo de lamina coleccionable e imprimible, serian como mini relatos de las vivencias de un grupo de curtidos mercenarios en la fantástica Edad Media, sin distinción de raza ni credo, solo fintas, mandobles y castañazos al por mayor. Todo surgió de la idea de crear algo, que de mozuelo me hubiera encantado leer y lastimosamente nunca me topé con ello, bueno e aquí que luego de algunas vueltas y contratiempos ahora estamos en posición de ir entregando de tanto en tanto estas laminillas pequeñas pero llenas de cariño y acción, para todo aquel que se regocije leyendo un par de lineas y a poco le agrade, si eso pasa, ya habré cumplido mi cometido. Esta primera como no podía ser de otra manera va dedicada a mi rebelde madre que leía estos textos y que a pasado a mejor vida a principios de mes, señora nos estaremos viendo en un tiempo. Buena fortuna.



martes, 2 de septiembre de 2014

De Cruzados y caníbales

La primera Cruzada empezó en 1096 con la masacre de judíos a lo largo del Rhine, y su penúltimo acto en 1099 fue la matanza de casi la totalidad de los habitantes de Jerusalén – hombres, mujeres y niños. Los eventos dispararon serias discusiones entre testigos contemporáneos y continua entre estudiosos de hoy en día. Más de doscientos mil observadores condenaron la matanza de judíos y distinguieron a los perpetradores de los cruzados reales. La matanza de Jerusalén, desde la otra mano, ellos aceptaron el acto como una gloriosa limpieza de contaminación pagana o también como una estrategia de necesidad para aguantar la ciudad contra contraataques inmediatos. Los eventos fueron problemáticos, pero para observadores medievales fueron comprensibles dentro de la infraestructura de la historia de las cruzadas. Un incidente, en cambio, resistió todo intento de integración dentro de esta célebre narrativa: el canibalismo cometido alrededor del sitio de Ma'arra en 1098.

Casi una docena de cronicos escribieron libros sobre la cruzada en los veinte años de conocimiento que siguieron a la captura de Jerusalén, a veces con descreimiento o disgusto o negación, pero siempre disconformes con los claros y densos detalles de la historia. En Noviembre 28, de 1098, el Conde Raymond de Saint-Gilles condujo el sitio de Ma'arra ( hoy la ciudad Siria de Ma'arrat al-Numan). Dos semanas después, el 11 de Diciembre, con la ayuda de otros líderes Cruzados, el ejército de Raymond rompió las defensas de la ciudad y tomó posesión de la misma al otro dia. Los variados ejércitos entonces esperaron por un mes mientras sus líderes debatieron cómo proclamar y dividir las propiedades de la conquista. Finalmente en Enero 13 de 1099, bajo intensa presión de sus seguidores, Raymond juntó sus fuerzas y continuó su camino a Jerusalem. En algún punto durante este trayecto – como podremos ver, las fuentes varían considerablemente – un indeterminado número de soldados se alimentaron de la carne de los cadáveres enemigos.

Historiadores de las Cruzadas tuvieron este dato confinado de las principales narrativas, tratándolo a veces inconsistentemente, a veces incoherentemente. Su análisis más sustancioso se remonta a 1959, en un artículo de Lewis A. M. Sumberg, que culpó a un subgrupo de cruzados empobrecidos llamados "Los Tafur", que el mismo trato de localizar su origen. Un artículo de Michael Rouche atribuyó un carácter sagrado al canibalismo, comparando la carne tomada de los cadáveres musulmanes como maná enviado a los niños de Israel para que ellos puedan cruzar los mismos desiertos, que argumenta el hecho, de acuerdo con Jonathan Riley-Smith, como la evidencia de que ellos cargaban más peso de lo que podían soportar. Riley-Smith mismo ve al canibalismo como una respuesta al hambre y no le echa toda la culpa a "Los Tafurs", aunque él los describe como 'muy hambrientos'. Otros estudiosos continúan asociando al canibalismo con "Los Tafurs", aunque no va tan lejos como Amin Maalouf, en su libro incendiario 'Los Cruzados a través de los ojos Arabes', titula el capítulo de la captura de Jerusalén "Los caníbales de Ma'arra.' Él observa, "la memoria de esas atrocidades, se preservan y transmiten por poetas locales como una tradición, enmarcados en una imagen que no es fácil borrar"; y, "los turcos nunca olvidaran el canibalismo de los occidentales."

Darkest Dungeon, o esa banda de aventureros locos de atar.

Darkest Dungeon es un duro RPG que refleja el estress que causa merodear por las mazmorras. Tienes que conducir un equipo de flamantes heroes a travez de los horrores que habitan a 500 metros bajo tierra mientras luchas contra inimaginables enemigos, hambre, enfermedad y la abrazante oscuridad. A que parece rico verdad? pues mirate esto... 



lunes, 16 de junio de 2014

La Compañía maldita de Richter Kreugar, el condenado.

UNA HISTORIA TRÁGICA DE TRAICIÓN, CODICIA Y VENGANZA.


Hoy quiero haceros conocer lo que es a mi saber una de las mas fantasticas historias que podeis encontraros en el universo Warhammer, esta es la oscura leyenda de Richter Kreugar el Condenado y su Compañía Maldita. La misma ha sido contada durante innumerables años por todo el Imperio. La suya es una historia trágica de traición, codicia y venganza cuya verdad y cuyos detalles hace mucho que se han vuelto inciertos, tras generaciones y generaciones de explicar los hechos. La leyenda más común acerca de la trágica maldición de Richter Kreugar nos habla de un joven capitán mercenario, orgulloso, duro y con talento. Alquilaba sus servicios muy libremente, sin preocuparse por quién luchaba, siempre que el precio fuese bueno. Siglos atrás en la historia del Viejo Mundo, se dice que Richter se alió con un poderoso Nigromante y lo ayudó en una diabólica campaña contra el Imperio aterrorizando a los habitantes de la densa zona boscosa que rodea Wolfenburgo.

Tiempo de servir con los no muertos.

En los tomos encuadernados en cuero de los anales del Historiata Imperiatus se narra cómo el ejército imperial de Wolfenburgo estaba sufriendo terribles bajas en una guerra de desgaste que no podía aspirar a ganar. No obstante, siguieron luchando contra toda lógica, hasta que el Nigromante perdió la paciencia y pasó a la ofensiva adentrándose aún más en el bosque, con lo que no pudo disponer del tiempo necesario para reforzar sus fuerzas no muertas. Al percatarse del error del Nigromante, el calculador Richter aceptó el soborno de un agente imperial al pensar que podía conseguir dinero fácil y tener la oportunidad de pasarse al bando ganador. Cuando la titánica batalla pendía de un hilo, Richter hizo su jugada y atravesó al Nigromante con la espada. No obstante, el impío hechicero logró pronunciar con su último aliento una maldición que significaría la condenación eterna del codicioso mercenario. Ante sus aterrorizados ojos, a Richter se le empezó a ajar la piel y, en cuestión de segundos, cayó al suelo convertido en un montón de huesos y piezas de armadura. Las fuerzas del Imperio ganaron la batalla y la narración de la traición de Richter hubiera caído en el olvido de no ser porque su muerte fue acompañada por una trágica ironía del destino.
A la noche siguiente, Richter se levantó del suelo y contempló el mundo con las cuencas vacías de sus ojos. Todo lo que veía se le aparecía en tonos grises. Lleno de angustia y desesperación, Richter se fijó en sus propios miembros esqueléticos y empezó a comprender el verdadero horror que implicaba el hechizo del Nigromante. Así fue como Richter empezó a vagar por el Viejo Mundo y más allá. Han pasado cientos de años desde su muerte y aún sigue buscando la paz y el olvido, aunque nunca ha sido capaz de conseguir
el reposo eterno. Innumerables veces ha sido abatido, solo para despertar de nuevo a la noche siguiente en ese interminable tormento infernal. Cada vez que acaba con un enemigo, una parte terrible de la maldición surte su efecto; y es que los enemigos a los que derrota se levantan inmediatamente para servirle como esclavos de su voluntad. Deambula por el mundo viviendo como una trágica parodia de su propia carrera de mercenario, luchando allí donde encuentra una batalla. Su rabia y su desesperación se diluyen momentáneamente en el fragor del combate y prosigue con su desgraciada existencia con la desesperada esperanza de que, alguna vez, cuando destruyan su cuerpo esquelético, hallará finalmente el alivio de la muerte verdadera.
Fuente: games workshop
Que decir de una de mis compañias de mercenarios preferida, apuesto a que su manutención es de lo mas barata, je. A revoir camaradas nos vemos tras las lineas enemigas.

Black Death. la peste vuelve, y con ganas…

Una de Sean Bean que no todos conocen...

En la inglaterra medieval caida bajo la sombra de la muerte negra, un joven monje llamado Osmund queda en cargo de guiar a un temido caballero, Ulric y su grupo de mercenarios hacia un pueblo ubicado en un remoto pantano. La mision es dar caza a un nigromante que segun habladurias esta volviendo muertos a la vida. Atormentado entre su amor por Dios y el amor de una joven mujer, Osmund descubre al nigromante, una belleza misteriosa llamada Langiva, luego que esta revele su satanica identidad y ofresca a Osmund el deseo de su corazon, el horror de su viaje comienza. Bien este es un poco la sinopsis del film, protagonizado por Sean Bean como Ulric (lo recordamos como el Boromir de El señor de los anillos) y el desconocido Eddie Redmayne como Osmund. La verdad el film la merece, diria que con un poco mas de dinero de producción estariamos ante un film para partir madres, toda una gozada para los que disfruten de una pelicula de genero medieval, con un buen y diverso grupo de mercenarios duros como clavos de ataud dando fintazos a diestra y siniestra. Muy recomendada.
Una dura compañia de espadas de alquiler.






Aqui les dejo el trailer para que se vayan relamiendo.

miércoles, 3 de julio de 2013

Temporada de Brujas. m’ijo prepara la ballesta, vamos a cazar viejas voladoras! jiiiha!!

Una vez mas el bueno de Nicolas Cage y el mitico Ron Perlman vuelven para deleitarnos con una pelicula de capa y espada para regocijo de la banda presente, la trama de la misma es asi:  “Un heroico caballero (Nicolas Cage) y su mejor amigo (Ron Perlman) vuelven a casa después de haber luchado durante décadas en las cruzadas, y descubren que su mundo está asolado por una plaga. La antigua Iglesia, que cree que la brujería es la culpable de la plaga, les ordena a los dos caballeros que lleven a una acusada de brujería (Claire Foy) a una abadía lejana, donde los monjes harán un ritual con la esperanza de acabar con la pestilencia. Un sacerdote (Stephen Campbell Moore), un caballero afligido (Ulrich Thomsen), un estafador ambulante (Stephen Graham) y un joven testarudo que sueña con hacerse caballero (Robert Sheehan), se unen a la misión con un gran desacuerdo sobre el destino de la joven. Cuando la parte preparada para la batalla llega a la abadía, un horrible descubrimiento hace peligrar la promesa del caballero que le aseguraba a la chica un trato justo, y los enfrenta a un inexplicable poder y una fuerza destructiva”.

Vestigios de la peste.
Como que la cosa viene cargada este verano señoritos! Mirense el trailer, a que se les cae la baba…


World Of Warcraft, WoW Hand Armor